El espacio de trabajo

¡Hola! Hoy vengo a desahogarme fugazmente. Quiero compartiros un pensamiento que me lleva acompañando años y es lo importante que es para mí disponer de un buen rincón para trabajar. Algo tuyo, algo en lo que te puedas sumergir y sentirte protegido mientras te dedicas en cuerpo y corazón a la creatividad. ¿Tenéis algo así en vuestras casas? Creo que me costaría mucho sentir como un verdadero hogar una vivienda en la que no pudiese tener mi sitio. Y durante años no lo he tenido, o al menos siempre ha sido un espacio público y no un lugar al que pudiese correr a refugiarme y sentirme a gusto. No sé si conoceréis la sensación o si os la llegáis a imaginar.


En casa de mis padres tengo un escritorio precioso y esa esquina de la habitación es mía y está llena de libretas y detalles que a lo largo de los años he intentado que contribuyesen a volverla confortable. Pero aún así no puedo aislarme del todo allí porque hay tránsito de personas constante a mis espaldas, la puerta no cierra del todo y  no tengo espacio para pinturas ni obras grandes. Es bonita y práctica para usarla los fines de semana que voy pero ahí ya no puedo trabajar como cuando iba al instituto.
Mi piso del año pasado fue la primera habitación sólo para mí, sin compartirla con hermanos. Tenía un balcón, un baúl y aunque el armario era muy pequeño podía tener todos mis materiales campando a sus anchas por cada esquina. Aún así tenía sus carencias, como también la tiene mi habitación de este año donde tengo espacio de almacenaje pero no las condiciones adecuadas para trabajar.

¿Será la habitación del próximo piso la que las supere a todas? También llevo años fantaseando (de forma prematura para mi capacidad económica actual) con independizarme precisamente por la necesidad de tener mi sitio, pero el siguiente piso tampoco podrá ser el elegido para esa ansiada oportunidad. De todas maneras, ¡fantaseemos! ¿Os enseño ideas y peticiones que tengo para mi espacio ideal? Con ayuda del maravilloso Pinterest para buscar imágenes de inspiración.


❤ Armario acordeón
Mi cuarto actual tiene uno de estos: ocupa una pared, es espacioso y al abrir las puertas no resta casi espacio. ¡Es super práctico! Además es de color blanco y rejillas de madera, me recuerda al de un camarote de barco. Es la primera vez que tengo uno de este estilo y me ha enamorado por completo.
❤ Cama de matrimonio 
Para mí es muy importante un buen colchón y unos edredones y cojines cómodos para descansar pero también para poder pasar tiempo de calidad sobre la cama: reposando mascarillas faciales, leyendo o viendo películas. Por eso no me gusta trabajar en la cama, prefiero poder diferenciar el tiempo de trabajo del de descanso y no mezclar espacios.



❤ Mesa blanca y grande
Es que ay, ¡lo poco que necesito lo quiero grande! Paso muchas horas seguidas en mi mesa y soy de irla invadiendo poco a poco según avanza el trabajo: que si una libreta, que si el libro de consulta, que si la cámara, que si la taza de té... Mi próxima inversión probablemente sea mi mesa soñada y una silla de calidad para cuidar la espalda.


❤ Archivador
¿Sabéis estos armarios de cajones largos y estrechos para papeles grandes? Son mi flechazo más reciente. Lo querría bajo para tenerlo en el suelo a modo de plataforma y poder repartir sobre él las cajas de pintura, material de la cámara, tarros de pinceles... Me parece una manera genial de obtener almacenaje y a la vez de crear un ambiente en sí mismo, porque ahí estaría mi rincón de pintar con el caballete y los lienzos bien cerca.
❤ Plantas
De plástico, confieso mi actual nulidad. Pero en los últimos meses mis gustos en decoración han pasado de algo extremadamente moderno y minimalista a encontrar algo muy especial en los materiales naturales. Y creo que es importante llevar a un espacio de descanso o actividad creativa esa paz que tienen la madera y la vegetación.


¿Cómo de cerca estará todo esto? Yo cruzo los dedos. La independencia total todavía me queda algo lejana, pero vamos dando pasitos. Desde hace unos tres años voy adquiriendo pequeñas piezas de mobiliario por necesidad de almacenaje o para mis traslados, por lo que lo considero un pequeño ajuar que algún día se mudará conmigo a un hogar en el que pasar más de un curso y que poder llenar con cariño. Aunque suene una tontería me hace muchísima ilusión ver estos muebles y objetos, son como el símbolo de algo que empieza a nacer. Y además todo pagado con mis ahorros y mi ilusión, muy despacio pero con muchas ganas. Os muestro algunos también, la mayoría son de Ikea porque estudiantes low cost.


Y bueno, quiero decir que tampoco soy partidaria de combinar en la misma habitación descanso y trabajo, pero en algunos casos no queda más remedio. Aspiro a tener algún día un taller dentro de casa separado de mi habitación, pero de momento no me disgusta tener mi ambiente así. Me ayuda que mi espacio para estar y respirar también sea un lugar con mi esencia y que me inspire. También soy consciente de que o consigo la ganga del siglo en metros cuadrados o viviré apretada con esos cacharros tan grandes que quiero, jaja. ¡Pero bueno! Sólo estamos soñando ahora. ¿Os gustan mis planes futuros? ¿Tenéis un rinconcito creativo en vuestros hogares o de momento sois nómadas como yo?

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