Favoritos (1)

¡Hola! ¿Qué tal la vuelta a la rutina? Por el mundo de mis libretas hemos estado de organización y proyectos secretos y tengo una lista de posts que iré escribiendo y preparando con todo el cariño. Me apetece inaugurar el otoño con algo ligerito, así que hoy os traigo una lista de mis últimos descubrimientos favoritos.

Este tipo de entradas no van a ser mensuales, simplemente de vez en cuando iré recopilando cosas relacionadas con la creatividad, de esas que anoto en una esquina y muchos garabatos para recordar siempre lo guays que me parecieron. Espero que también os gusten.

¡Vamos allá!


El clásico carrito de Ikea
No es ahora cuando lo he descubierto, llevo años detrás de este carrito tan conocido que seguro que habéis visto en muchísimas partes. Siempre he sabido que me encanta y siempre he dudado de si comprarlo o no, pero en los últimos meses se me está haciendo demasiado necesario un carrito o algo práctico para llevar mis cosas de una punta a otra de la casa. Yo soy "yo y mis libretas" y si me muevo de la habitación al salón tienen que venir detrás mía un estuche, algunos cuadernos y cincuenta porsiacasos. He buscado otros modelos y este es sinceramente el que más práctico se me hace, me gustan mucho la profundidad de las bandejas y su diseño.


El otro día fui a una de mis tiendas habituales a ver qué novedades tenían y muy al fondo del local vi una estantería con estos rotuladores que no conocía. Actualmente los Promarker son de mis marcas favoritas por su relación calidad-precio, pero me seguía fallando la punta porque yo adoro la de los Copic Ciao, de pincel y muy moldeable y suave (no me gustan por ejemplo las que se terminan abriendo y soltando fibra, esto con los Copic nunca me ha pasado). Compré uno de estos rotuladores para hacer la prueba porque me parecía demasiado maravilloso y el trazo y manejo es bastante parecido a los Copic con precio más barato, el mismo que los Promarker. ¡Así que posiblemente vuelva a por más! Si les tengo que poner alguna pega únicamente sería que el grosor no se me termina de hacer cómodo, además del espacio que ocupan varios en el estuche.

He notado que el movimiento del "Hazlo tú mismo" sigue teniendo fuerza para todos los que crecimos con Art Attack y más allá de la moda en redes sociales la verdad es que me encanta. En especial porque ha venido con un cambio de mentalidad y de objetivos para mí. Ahora el hacerme cosas a mano implica ser coherente con mi filosofía minimalista de aprovechar lo que tengo y enamorarme de ello. Además me mantiene conectada con mi creatividad y la expande a otros ámbitos y no sé, disfruto mucho de esos ratitos de pensar en que necesito algo e idear la manera de fabricarlo y ponerme a ello. Lo más reciente que he hecho ha sido una carpeta A3 para los planos de habitaciones que estoy haciendo en clase, la hice cortando una caja de un mueble y con elásticos. Una carpeta muy básica, pero que me ahorró el precio que le ponen en las tiendas de arte con cosas que tenía por casa. Y no podemos olvidar mi querida funda para el bullet journal y el resto de mis cuadernos de diario. Hasta ahora es mi cosa favorita, lo utilizo todos los días, va siempre en mi mochila y es una sensación genial sentirlo tan único, tan a mi medida.











 
Haber empezado a estudiar decoración me va a dar la oportunidad de empaparme muchísimos más de estilos y corrientes maravillosos, como este con el que topé buscando inspiración para una habitación: el shabby chic. Llegué a el mientras investigaba interiores de inspiración industrial y podríamos asemejarlos en el uso de elementos envejecidos y la visibilidad de algunas estructuras o materiales como la madera en combinación con el acero. Sin embargo la influencia directa del shabby chic viene de las grandes casas de campo tradicionales de Gran Bretaña y además en la paleta de color suelen abundar los tonos suaves y los pasteles. ¡Es una verdadera cucada! No diseñaría un interior complemente en este estilo porque para mi gusto es recargado, pero sí que cogería algunos elementos para dar pinceladas dulces.



Sigo a Sea Lemon en YouTube y ahí fue donde descubrí este reto mensual que propone a sus seguidores. Decidí probar porque me pareció un formato muy bueno para empezar a hacer challenges de 30 días que abundan tanto ahora también. Primero porque este tipo de actividades me parecen muy guays para practicar y conectar con otras personas, tener algo de retroalimentación entre artistas. En mi experiencia con los de dibujo he visto a muchas personas empezar uno y a pocas terminarlo. Yo misma he intentado hacer alguno y he sido incapaz de tener la constancia de durar más de una semana. ¿Será porque nos exigimos un montón? La doble cara de mostrar nuestro trabajo en redes sociales es que podemos caer fácilmente en la comparación y en sentirnos mal. Y eso desemboca en que convertimos en estresante un juego que deberíamos hacer porque lo disfrutemos, sin más.

Pues la propuesta de esta autora me gustó mucho por presentar el desafío en una cuadrícula, de manera que lo que dibujemos tenderá a ser eso: garabatos, cosas más o menos sencillas dentro del espacio disponible. Si conocéis el miedo a la hoja en blanco creo que esta es una buena manera de empezar a eliminarla. Es un espacio pequeñito para dibujar tranquilos y sin presiones, o al menos esa es la sensación que percibo yo. Es como si no gritase tanto.



















Hay una lista de ideas para cada día y después de haberlo hecho durante septiembre me apetece repetir con una lista ideada por mí y obtener otra página así de colorida y divertida. Quizás haga alguna temática, ya veremos.


¡Y eso ha sido todo! Mil besos.



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