Rutas por Madrid + ARCO

Ay, yo no pensaba que fuese a volver tan pronto. En abril del año pasado los padres de una amiga me invitaron a ir con ellos en el coche hasta Madrid, Salamanca, Toledo... fue muy bonito y me gustó muchísimo, pero quizás me quedé con ganas de explorar un poco más Madrid, ya que allí sólo estuvimos un día. 


Meses después y por otro lado, este curso y como cada curso, desde el alumnado de mi facultad se organizó un viaje a Madrid con motivo de la feria anual de arte contemporáneo, ARCO. Y este año sí me pude apuntar.




Después de 6 horas de no dormir en el autobús pusimos pie en Tirso de Molina, todos con los ojos hinchados y los abrigos hasta arriba, defendiéndonos del viento para sacar las maletas. Medio muertecitos y como niños pequeños, fuimos uno detrás de otro calle abajo hasta nuestro hostal, el Way hostel, un lugarcito encantador en un callejón.



Es un hostal pensado para viajeros y nada más entrar se nota que está todo creado con mimo no sólo para el descanso, sino que también puedes sentir un hogar dentro. Detallitos como un mapa para que los viajeros peguen la chincheta en su origen, la sala común con pufs y sofás, el detalle de recibirnos con churros recién hechos... pues eso.



Después de reponer fuerzas un ratito y antes de acomodar nuestras cosas en las habitaciones nos hicimos a la calle y nos lanzamos hacia las puertas del Museo del Prado.



Mi segunda vez. Y, perdonad el sentimiento, si la primera vez me emocioné delante de los cuadros está vez os puedo prometer que casi me saltaron un par de lágrimas. Me es complicado de explicar el motivo. Me encontré en una de las salas a un copista, por cierto, lo había oido mencionar a un profesor pero era la primera vez que veía a uno en directo, ahí en mitad con su caballete copiando minuciosamente en su lienzo una de las obras. Otro detalle de la visita fue la parada en la entrada de los Jerónimos, cuyas puertas han sido realizadas por Cristina Iglesias. Esta escultora de nuestra época fue el centro de un trabajo grupal que realicé el cuatrimestre pasado con unas compañeras, y la oportunidad de ver una de sus creaciones en directos no se podía pasar por alto.



Después de un almuerzo reparador ya sí que volvimos al hostal a deshacer maletas y organizar habitaciones. He de decir que nuestra habitación era muy bonita, aun siendo sólo 7 literas con sus taquillas al lado y una silla. Pero sus techos altos, sus ventanas alargadas con doble puerta de madera y el metal rojo de las camas me conquistaron mucho y me sentí muy a gusto allí. Mi rincón, la litera de arriba al lado de la ventana.




Uno de los días, una profesora de la universidad que se encontraba allí accedió a acompañarnos al Museo del traje, donde pudimos observar una bellísima colección que conserva indumentarias del siglo XVI hasta la actualidad. Una visita que aproveché muy bien y me sirvió para recoger muchísimas fotos de referencia para dibujar.

Además, gracias a la profesora que nos llevó, pudimos hacer una doble visita. Años atrás ella trabajó ahí y nos puso en contacto con un antiguo compañero que nos mostró el museo desde dentro. Tuvimos la gran oportunidad de ver todo su funcionamiento interior, desde los almacenes, hasta los talleres de restauración, fotografía, diseño de maniquíes... Hasta terminamos en la sala de seguridad, viendo esa mesa con veinte monitores delante y pudimos observar objetos antiguos en los almacenes escondidos del resto del mundo.




Entre un sitio "grande" y otro, la visita se sucedió entre paseos. Vi muchos comercios monísimos, y pastelerías, y centros más grandes, y calles muy bonitas y edificios con aire antiguo. Monté por primera vez en el metro, aunque temo que yo sola ahí me perdería muchísimo, menos mal que iba a con mis compañeras. Es un agobio tremendo además, aunque algunos módulos de transporte sí me parecieron bonitos, y algunas estaciones estaban muy bien decoradas.




Quiero mencionar un pequeño comercio llamado Soufflé, una tiendecita muy acogedora llena de detallitos cucos y material de papelería de importación japonesa y coreana. Nos tiramos un buen rato entre estampados de animalitos, cosas con forma de dulce y papeles de colorines, y nos llevamos unas buenas compras de allí.


Otro comercio bonito que encontramos fue Maestro churrero, donde desayunamos la mañana de la visita a ARCO. Nos sentó de maravilla el calorcito de ese Cola Cao tan delicioso a primera hora de la mañana, y nos fascinamos mucho viendo la carta con tanta cosa original. Churros de colores, churros rellenos, churros con cobertura de chocolate... Muy delicioso todo, se te habría la boca antes de empezar a comer.



Una visita exprés que surgió la noche antes de irnos fue la escapada al templo de Debod, edificio egipcio datado en el año 200 a.C. que fue regalado a España y que ahora se encuentra en un enclave bastante bonito, sobre un lago artificial en donde se refleja la piedra. Nosotras cogimos el metro para visitarlo apenas amanecía, así que pudimos disfrutar de un cielo muy despejado y una luz que permitía una vista preciosa del edificio.




Tuvimos también nuestra visita obligada al parque del Retiro, para ver por primera vez el Palacio de cristal y disfrutar de la hierba y el agua con una tranquilidad inmensa. Otros lugares por donde nos dejamos caer fueron Gran Vía con sus actuaciones callejeras, la FNAC enorme de Callao, el Starbucks (no entiendo la fama, eh, no me pareció gran cosa), el rastro del domingo, Tommy Mel´s para el último almuerzo del viaje (chulísimo)...





Y ahora y para terminar, el centro de interés de la excursión: la feria anual de arte contemporáneo, ARCO en su edición de 2015.



A ver, mis expectativas... yo iba con la idea de encontrar bastante fantochada, siempre he pensado que se hace mucha tontería hoy en día, y dentro de la facultad de Bellas Artes he aprendido que por supuesto, sí. Aunque me han abierto mucho la mente y reconozco que aunque algunas cosas me sigan sin resultar lo más artístico o lo más innovador ya soy capaz de al menos entender la intención. Y ahora aprecio muchas más obras que antes habría desechado, no os creáis. Yo creo que la base está en distinguir esa intención, básicamente, que no todo se crea con el mismo fin. Dentro de ahí pues está ese gigantesco abanico de percepción. Pero bueno, yo lo que voy a mostrar es mi opinión.



¿Me gustó ARCO? MUCHÍSIMO. Aunque por otro lado no volvería teniendo que pagar los 40 euracos de la entrada. Los 20 que me costó con mi carnet de estudiante ya me parecen pasables, más no. Hay que tener presente también que se trata de una feria, como bien nos recordó una profesora a la vuelta, y que los días de vender la moto al comprador ya se realizaron antes de abrir la muestra al público popular. Yo siempre he dicho que a pesar de estar estudiando Bellas Artes, el mundo de las galerías es algo que me gustaría alejar de mí, pero como mera espectadora disfruté de la visita. Fue inspiradora. Así que iré enseñando algunas obras de las que tengo fotografía, aunque no puedo daros en la mayoría autor o título, porque aquello era tan grande que me daba el tiempo justo a observar un rato la obra y seguir. Y aún así nos quedaron obras por ver, pero ya se irá investigando por la red a ver qué se saca.

Vamos viendo mi veredicto...
Oye, pues no...

El famoso vaso de agua. Ese que cuesta no sé cuántos mil euros, no me voy a molestar en bucarlo de nuevo. Ese del que el propio autor dice que si alguien se bebe el agua o rompe el vaso pues se cambia y santas pascuas. Pues vaya, señor, vaya.


Bueno, pues nada, algo parecido a mis pinceles gastados, pero rotos a conciencia. A lo mejor se crea alguna textura interesante en un cuadro usando eso. 



Esos son poemas objetos. Hice varios el año pasado porque nos tocaba ese ejercicio en clase de escultura. Me pareció un asco y no lo entendí. Si a alguien le flipan estas cosas que me suelen salir cuando estoy cansada de estudiar y me pongo a toquetear lo que tenga sobre el escritorio pues que me lo cuente. Porfi.


Una vitrina con una.. salchicha... envuelta en plastiquito y rodeada de... una mini seta, un trébol... ay, yo qué sé, señores.


Lo que sí me gustaría saber es la trayectoria anterior de estos autores. Porque para conseguir vender su nombre, porque estas obras venden el nombre de su autor, imagino que algo guay habrán tenido que hacer para ganárselo. Supongo.

Y claro, yo estudio artes y hay una cosa que me da penita. Cuando se habla de esta clase de sitios en los medios, por supuesto se va a lo que vende. Y lo que vende es lo que da para hablar. Y eso es el vaso de agua, la chorradita ahí puesta, el cebo para el comentario. "Hoy día llaman arte a cualquier cosa", "Eso también lo hago yo"...
Me da penita porque había muchas obras maravillosas de las que apenas he escuchado comentar nada. Posiblemente no las hubiese conocido de no ir yo misma a la muestra. Y están así como nubladas, aunque claro que en los círculos cercanos se conocerán. Pero el espectador medio se queda sin conocer esa parte, sin crecer. Es evidente que allí no había ningún cuadro de Velázquez ni ninguna obra clásica, pero había originalidad hasta decir basta. El arte se mueve y se reinventa. Así que...

Oye, pues sí... 

¿No os recuerda a las pelucas de los muñecos Playmobil? Me pareció muy curioso y mono ver esa colocación.


Esto era un marco con pantalla retroiluminada bastante grande, y eso que en un primer impulso diríamos que son constelaciones resultan ser drogas. Y a mí que me gusta el tema de las estrellas y las fantasías me gustó mucho esta obra.


Esta era muy divertida. Entrabas en una cabaña estrecha y alargada, y a la entrada te hacías con una linterna. La habitacion se componía basicamente de cajas de madera, unas sobre otras, abiertas y cerradas. Con la luz ultravioleta de la linterna tenías que ir enfocando cosas para descubrir mensajes y dibujos que sólo aparecían con esa luz.


Mini camitas en la pared, una monada.


Una serie de obras abordaban figuras homosexuales, y me gustó especialmente el tratamiento de la de la derecha. 


 Otro conjunto de obras hacía protagonistas a los clásicos neones de luz para formar dibujos y palabras. Verlo en directo, a gran tamaño y envolviendo paredes y bidones de metal es alucinante. Había también unas setas brillantes tamaño asiento repartidas por la zona y quedaba un paisaje la mar de curioso.


Hubo zonas que me parecieron muy, muy dulces. Esa escultura me recuerda un montonazo a la rosa del Principito. Había no muy lejos un pequeño diorama mostrando una escalera dentro de una cúpula de cristal.


Desde lejos, esas páginas me recordaban a un cómic.


Dioramas de jardines flotantes hechos con alambre, acrílico, papel maché... es precioso y no me lo podéis negar.


Y aquí reverencia para el que se entretuvo en cortar tanto papelito a golpe de cúter. Compañeros míos han hecho ejercicios de este estilo y sé de sobra lo laborioso que es el detallito. Y es que estos recuadros apenas llegaban a los tres centrímetros, midiendo el conjunto total más de un metro.


En esta zona había pantallas que mostraban unos ciclos de animacion muy bien resuelto. Estos eran animales caminando, también encontré peces a la deriva y paneles de mi altura con personas caminando.


Y para terminar, los dos grandes formatos de la izquierda son obra de mi profesor de pintura :)


Podéis ver algunas obras más en un clic, creo que con lo que yo he puesto ya es suficiente para hacerse una idea. Por supuesto que si os ha gustado os animo a seguir buscando obras, mirad en la búsqueda por hashtag de instragram, cosas así... yo creo que no está de más darle una oportunidad a ARCO. Puedo seguir mencionando obras estupendas y curiosiosas: una mesa invadida de personajes de videojuegos en 8bits que corrían por su perímetro y chocaban y peleaban, una escultura de mármol de dos manos encauzadas en una lucha de almohadas cuya factura nada tiene que envidiarle a Bernini, paletas de color hermosas, animales gigantes con crochet... La magia está en descubrir.


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